lunes, 1 de diciembre de 2008

LO QUE NOS DEJA EL SOCIALISMO EN MARACAIBO






















Por: Oscar Andrade Espinoza
Sin pena ni gloria. Giancarlo Di Martino se va para Roma. Porque el gobierno nacional lo nombrará en breve embajador de Venezuela en Italia. Eso nos lo dijo un pajarito, nos reservamos la fuente.
Y se va el alcalde saliente de Maracaibo, sin resolver el problema de la recolección de basura. Calles y avenidas lucen puercas desde hace un mes, porque la mayoría de las unidades recolectoras están dañadas, no se tomaron previsiones para enfrentar esta época navideña, cuando la disposición final de desechos sólidos es mayor.
Se va Di Martino, electo de nuevo alcalde en 2004, con el apoyo del Movimiento V República –MVR-, sin ponerle coto al mal estado de la vialidad de la ciudad.
Quien aborde un carro o buseta para ir al norte de la ciudad, desde La Curva de Molina o sectores circunvecinos –Oeste de Maracaibo-, sufrirá cuando esa misma unidad de transporte tenga de atravesar grandes huecos llenos de agua –por inundaciones de lluvias o botes de agua- en la avenida Principal de El Mamón y en la vía que sale de ese mismo barrio, hacia Cardonal Norte, donde más de un vehículo ha quedado atascado.
Ah, pero si usted transita por la avenida 78, entre Las Amalias y La Victoria –cerca del Ambulatorio-, se conseguirá con un tremendo cráter que parece más bien una cueva, hueco que crece cada día y amenaza con socavar las bases de una vivienda en la esquina de esa avenida con la calle 66, frente al gimnasio de La Victoria.
En la avenida que pasa frente al Ambulatorio de La Victoria, vía hacia los edificios combinados, cerca de la Iglesia Nuestra Señora de La Paz, hay otro cráter; es probable, porque está paralelo al otro hueco ya citado, que esa vía haya sido un relleno y ahora, con las lluvias, hayan aparecido estas cavidades que amenazan con “tragarse” carros y causar problemas en el tráfico.
Recientemente nació un enorme cráter, en la avenida 91, entre Bajo Seco y La Conquista, vía hacia el sector Panamericano y al corredor vial Cujicito-Ziruma. Se han producido algunos accidentes y es necesario que se ataque de inmediato este problema, porque hay más cráteres en la misma vía, hacia el Panamericano, así como en otras tantas más en la Ciudad.
Con ese cráter hay otro hueco cerca, no muy grande, pero igualmente peligroso.
Éste es el regalo que nos deja Di Martino, antes de irse. Hay quienes comentan que esto es lo que nos deja el socialismo del siglo XXI
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