viernes, 14 de noviembre de 2008

Como palito ‘e romero


Por: Oscar Andrade Espinoza
Este dicho popular habla de una situación en la que se procura localizar o hallar, con mucho interés y esfuerzo, a una persona u objeto. Las hojas de romero, que sirven para evitar la caída del cabello, no son fáciles de conseguir en estas tierras de Dios. En este caso, nos referiremos al café, al azúcar y al papel higiénico, grandes ausentes en los supermercados venezolanos.
El fantasma de la escasez de café reaparece en Venezuela, después de cuatro años. Muchos recuerdan que entre marzo y noviembre de 2004, amas de casa peregrinaban para tratar de hallar aunque fuera una bolsita de doscientos gramos de café a 930 bolívares (actualmente 0,93 bolívares fuertes, de acuerdo con la reciente reconversión monetaria), pero se tropezaban con marcas extrañas de café o con presentaciones de las llamadas envasadas al vacío o para cafetería, con precio de dos mil 200 bolívares –subió entonces más del cien por ciento-.
Desde finales de octubre del presente año desapareció el producto –¿o lo acapararon?- de los estantes de los supermercados. El que pretenda comprar la infusión tendrá que llevar tres mil 500 bolívares –actualmente 3,50 bolívares fuertes-, porque a ese precio o uno superior lo venden en los abastos.
Como causas de la supuesta desaparición del café resaltan las lluvias, que han impedido la salida de la cosecha a los centros de producción; el superintendente de Silos, Almacenes y Depósitos Agrícolas (SADA), del Ministerio de Alimentación de la República Bolivariana de Venezuela, coronel Carlos Osorio, se refirió a “las condiciones climáticas que han retrasado la cantidad de materia prima que sale del campo, específicamente el café verde. Para este periodo deberíamos estar en una recolección de cincuenta por ciento y estamos aproximadamente en un veinte por ciento”.
El gobierno venezolano fijó el precio del quintal de café verde en 470 bolívares fuertes –antes costaba Bs. F 288-, situación que se suma a las posibles causas de la “escasez” del producto en los supermercados. El presidente de la Asociación Venezolana de la Industria del Café –ASICAF, Nelson Moreno, aspira, a raíz del referido incremento del precio para el productor de café, que el precio para el consumidor se estipule en 19 bolívares fuertes; de esta manera, quienes pretendan adquirir la bolsita de doscientos gramos de café tendrán que cancelar 3,80 bolívares –tres mil ochocientos de los de antes- y el medio kilo quedará en 9,50, cuando se haga efectivo el aumento.
Lo cumbre fue el titular del diario 2001 a principios de noviembre, donde anuncian que el gobierno determinó el racionamiento en la venta del café, lo que ha motivado más bien compras nerviosas.
Esta situación la desmintió el Instituto para la Defensa de las Personas en el Acceso a los Bienes y Servicios (Indepabis), desde donde aseguran que los ministerios del área alimentaria no acordaron el racionamiento del café, sino que se observa una presunta retención en los supermercados a la espera de un ajuste en el precio.
Estas premisas nos llevan a concluir la presunción según la cual el café ha sido acaparado a la espera del aumento del precio, para luego ofertarlo con nuevas etiquetas y nuevo valor monetario.
Similar situación de escasez ocurre con el azúcar, recientemente incrementada hasta Bs. F 1,94 el kilo, porque las sufridas amas de casa se cansan de caminar y visitar los expendios para irse con las manos vacías o en el mejor de los casos (¿o peor?) llevarse a 2,70 bolívares –dos mil setecientos de los viejitos- la bolsita con el kilo del edulcorante.
SADA garantiza el suministro de azúcar en Venezuela, pero hay que tener mucha suerte para obtener aunque sea una bolsita de kilo, por 1,94, y que el vendedor no sea tan descarado para cobrarle 2,70 bolívares o más.
Ni se diga el papel higiénico. Hace poco salió al mercado una presentación con rollos grandes que muchos consumidores la compraban a ocho mil bolívares –hoy Bs. F 8-, el envase de cuatro rollos, pero que ahora se debe buscar con lupa, porque los estantes destinados para este producto lucen vacíos o con estos mismos rollos –importados- a por lo menos 12 bolívares fuertes.
Se pregunta este humilde redactor. ¿Qué hace el Indepabis -antes Indecu- para atenuar la situación?. Porque no hay derecho de sufrir estos incrementos sin anestesia, sin que se establezca la correspondiente vigilancia para evitar lo que muchos consumidores ya consideran como una estafa y una grave lesión para el bolsillo. La escasez y la inflación, en definitiva, se dan la mano, como grandes amigos que al parecer son.

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